El «regalo» de PJ al país: Capriles es su candidato


De «inobjetable» y «contundente» calificaban el apoyo que dieron a la candidatura de Henrique Capriles los comités políticos regionales de Primero Justicia. Tanto que la propia presidenta del partido, María Beatriz Martínez, adelantó el 28 de febrero en una entrevista radial que ya no había mucho más que discutir, que lo que correspondía era saltarse algunos pasos del reglamento porque eso ya estaba listo: Capriles es el que sale al ruedo.

Este miércoles 1 de marzo, ya lo oficializaron: el exgobernador de Miranda es el nombre que proponen para la elección primaria de la oposición. Si ya hasta Juan Pablo Guanipa reconocía públicamente lo «inobjetable», ¿para qué prolongar un misterio que ya no era misterio?

¿Alguna vez lo fue? No mucho. Guanipa y Carlos Ocariz -el otro aspirante- quizás sobreestimaron su peso en la opinión pública y hasta su capacidad de convencer a los miembros de su partido más allá de Caracas sobre la idoneidad de sus candidaturas. Y hasta es posible que en algunos de sus cálculos la variable «inhabilitación» les reforzara la idea de que sus proyectos prosperarían. Obviamente no fue así.

Porque es verdad que Henrique Capriles no puede ejercer cargos de elección popular por decisión del poder chavista. Y a pesar de eso se anotó en la lista porque a lo mejor eso es lo que debes hacer si fuiste gobernador y un candidato presidencial que logró movilizar a las masas. Lo que no se explica es en qué se sustenta proponerse a un cargo que no podrá ejercer, si es que lo gana, claro está.

La presidenta de PJ dijo que el partido se declara en rebeldía contra esa imposición y que aceptó incluir la opción de Capriles por respeto a sus derechos políticos. «Todos los venezolanos tenemos los derechos políticos inhabilitados, es parte de la lucha política que tenemos que dar», declaró este miércoles, y recordó que su candidato no es el único: «Juan Guaidó, María Corina también tienen esa espada de Damocles. Vamos a defender los derechos políticos en todos los tableros, en la mesa de negociación, en la calle».

¿Y qué pasaría si el «regalo» de PJ se alza con el triunfo en la primaria? Es probable que algún forcejeo, unas declaraciones aquí, otras allá, unas exhortaciones al TSJ, al CNE; unos llamados, unas risas de Diosdado, unas denuncias contra el régimen dictatorial y si al oficialismo no le conviene medir a su candidato -que no es, precisamente, el de mayor apoyo según las encuestas- otra vez ante Capriles, el de PJ despertará y su inhabilitación seguirá allí.

Podría suceder que el partido tenga que tomar decisiones incluso antes de la cita electoral opositora: el plan B está en el reglamento interno que permite sustituir al candidato si es necesario. En ese caso, ¿volverán a medir las opciones de Guanipa y Ocariz? ¿Superarán el «te lo dije»? ¿O le endosarán el apoyo de la tarjeta amarilla a otro nombre con más aceptación? Y aquí, justo aquí en este párrafo, hay un riesgo -otro- de fractura en PJ. Pero todavía es muy temprano y apenas el país estará decidiendo si abre o no ese regalo.



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