la travesía para seguir el recorrido de la selección argentina


Aunque fueran las cinco de la tarde de un día de verano, la gente seguía en las calles de Buenos Aires. No importaba si el sol era inclemente, cinco millones de personas se mantuvieron en avenidas, ventanas, y la autopista, con la ilusión de saludar en persona a la selección de fútbol de Argentina, campeón del Mundial Catar 2022.

Foto: Olga Maribel

En Argentina la algarabía inició el domingo, justo después de que el defensa de la albiceleste, Gonzalo Montiel, metiera el último penal. No bastó un segundo para que todo se volviera un «quilombo», es decir, un alboroto colectivo. Sin embargo, algo es cierto: todo se puso más alegre y caótico una vez se supo de la llegada del equipo al país.

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Ningún organismo de seguridad pudo contener a la masa y por ese motivo se suspendió la caravana de recibimiento de la Scaloneta.

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Siendo sincera, muchos hinchas de la selección, comandada por Messi, quedaron decepcionados, frustrados y otros muy furiosos, por ver esfumado su sueño de estar junto a los jugadores. Otros, quizás más serenos, se mostraron felices de ser protagonistas de ese momento histórico.

Messi me saludo desde un helicóptero

Juan Pablo Dandino y Antoni Durán son un par de amigos venezolanos que emigraron a Argentina hace tres años. Vivieron la Copa del Mundo en la ciudad de la furia, y como los 47 millones de argentinos que aquí viven, tenían una ilusión: ver de cerquita la selección.

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«La noche del martes nos fuimos a la zona del Obelisco, pero allí no cabía ni un alma, por lo que decidimos irnos a la autopista en la zona de Constitución. Allí permanecimos por más de 6 horas, cantando, saltando, pero llegada las cinco de la tarde nos informaron que se había suspendido la caravana mundial», explicó el joven.

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«Indicaron que los campeones darían una vuelta por la ciudad en helicóptero. Nos quedamos viendo al cielo, que fue cruzado por cuatro aviones de la Fuerza Aérea y luego vimos los helicópteros, estalló la euforia colectiva. Hoy puedo decir que conocí a Messi desde las alturas», señaló Durán.

Diego Fernández, otro venezolano radicado en Argentina que salió a recibir a los campeones, dice que por precaución se retiró a su casa temprano: «Fui con toda la ilusión de ver a los jugadores, pero cuando recibí las informaciones de los hechos de violencia regresé a casa. En el lugar donde estaba se estaban realizando carreras colectivas a diversos puntos, estampidas humanas que considero son muy peligrosas».

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Alejandro Contreras es un argentino que desde las primeras horas de la mañana caminaba por las calles de Buenos Aires «en cueros», (sin camisa) esperando también saludar a su selección.

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«Estamos en verano, hay calor, es necesario que se mantengan hidratados. Si tienen sed, se pueden chupar algunas birras. Tomen mucha agua. Tengan su cabeza mojada. Los mayores deberían mantenerse bajo la sombra para prevenir desmayos», eran algunas de las recomendaciones que Alejandro daba a un grupo de turistas que esperaban ver a los campeones mientras que tomaban fotos para inmortalizar el momento.

Foto: Olga Maribel

«Seguía el paso de la caravana por internet, sabía de lo concurrido de las calles y de los problemas que se estaban presentando en el recorrido. Estoy feliz por el triunfo de Argentina, pero también era necesario pensar en la seguridad de los jugadores y el público, por eso se suspende el recorrido», dijo Contreras.

Las calles de Buenos Aires estuvieron abarrotadas. Por todos lados los vendedores ambulantes ofrecían franelas, banderas, pitos y la réplica en plástico de la Copa Mundial.

Foto: Olga Maribel

Desde los edificios lanzaban tobos de agua a las multitudes para que se refrescaran, y los vendedores de helados, refrescos y demás bebidas, fueron muy cotizados.

Las calles comenzaron a despejarse, pero algunas personas a su paso daban golpes a los quioscos, a las paradas de transporte público, a los contenedores de basura y cualquier otro objeto, para amortiguar su frustración.

Foto: Olga Maribel

Al final de la tarde del martes se conocieron de alteraciones del orden público en los alrededores del Obelisco, monumento en que se hicieron graffitis. Por otra parte, algunos locales comerciales fueron atacados y destruidos por grupos de fanáticos.

El miércoles funcionarios policiales tomaron varias calles de Buenos Aires para asegurar el orden, mientras cuadrillas de obreros procedían a retirar la gran cantidad de basura que la celebración dejó. Todas las avenidas hubo que lavarlas con agua y jabón para combatir los malos olores.

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